domingo, 2 de diciembre de 2012

ADVIENTO.


Adviento, cuyo significado es espera, hoy, descubro leyendo algo sobre el adviento que viene también o traduce la palabra parusía, que significa "presencia" o mejor dicho "llegada", es decir, presencia comenzada.

El adviento es el tiempo en que debemos esperar la venida del Señor, pero no solo la venida en navidad, no solo su abajamiento a la condición humana, que se producirá el próximo día 25, porque realmente vuelve a nacer en nuestros corazones, si se lo permitimos, si no que además esperamos su venida gloriosa, que recordaremos hasta el próximo día 16. La liturgia, nos recordará que el Señor volverá en Gloria para juzgar a vivos y muertos. Es probable que nosotros no veamos esa venida, pero tendremos nuestro encuentro particular con el Señor en el momento que terminemos nuestra carrera en esta tierra. Aquí estamos de paso, y nuestra carrera no es una carrera de velocidad, que gana quien antes llegue a la meta, si no que es una carrera de fondo. Debemos ir poco a poco para no cansarnos antes de llegar a la meta, por que, tampoco ganará la carrera el que al final se canse, no sirve de nada estar ahora diciendo a todo que sí, cumpliendo en todo la palabra del Señor, si realmente esta no se guarda en el corazón hasta el final. Es como la parábola de los dos hermanos, en que el padre les manda al campo, uno de ellos contesta que sí, que irá, y al final no va y el otro, primero dice que no, pero luego es el que obedece al padre. Y cuando llegue ese momento que nos pedirá el Señor, pues lo mismo que el dio, ¡¡¡AMOR!!!. Sí, el Señor vino a demostrarnos que es posible amar sin medida, por que el Señor Jesús que bajó a la tierra, bajo y se hizo hombre con todas las consecuencias. Todo lo que hizo aquí fue como hombre verdadero, y en los momentos de su pasión, sufrió como un hombre. Dios incluso le hizo sentir la soledad que muchos sentimos, seguramente en menor medida de la que sintió nuestro Señor, y aún así obedeció. Y después de obedecer, además amo. Amo al hombre por el que se entregó en la cruz, y una vez allí lo perdono. "Padre, perdonales por que no saben lo que hacen.". Pues, este es el amor que el Señor nos exigirá cuando lleguemos a su presencia, un amor sin medida.



Ahora bien, entre la primera venida del Señor, que fue su nacimiento, tan importante, que hasta los calendarios cambiaron para guiar nuestras vidas, y empezaron a contar a raíz del nacimiento de Jesús, y la Parusía de nuestro Señor al final de los tiempos, esta también la venida actual a nuestros corazones. ¿Tengo preparado mi corazón y mi alma para la venida del Señor? ¿Espero y limpio mi templo humano para que el Señor habite en el?, o simplemente cumplo con un precepto que espero me haga terminar la carrera. Creo que tengo el deber de crecer en el amor a Cristo diariamente, por que ese crecimiento me ayudará también a amar más a los que están conmigo, pero para amar a alguien no puedo conformarme con visitarle de vez en cuando o acordarme puntualmente los domingos, le tengo que tener siempre en mi pensamiento y en mi vida. Hablar a diario con el, y sobre todo conocerle.


Así veo yo el Adviento, y le pido al Señor y a nuestra Señora la Virgen que me acompañen en esta competición y me ayuden a llegar al final. Dios os Bendiga. Alabado sea Jesucristo.


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