viernes, 28 de diciembre de 2012

SANTOS INOCENTES

"SANTOS INOCENTES"




Después que los magos se retiraron, el Angel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, toma contigo al Niño y a su madre y huye a Egipto; y estate allí hasta que yo te diga. Porque Herodes va a buscar al Niño para matarle». 

En el evangelio de hoy tenemos dos personajes importantes. San Jose, siempre dispuesto a agradar al Señor y Herodes, su envidia, su egoismo le hace querer matar al Rey de reyes. Así yo me puedo ver en ocasiones reflejado en uno u otro.

Cada vez que, por envidia, rencor, desconfianza, cierro mi corazón al Amor de Dios, mato mi Fe, evito que el Señor entre en mi corazón perdiendo la oportunidad de colmarlo del Amor, y así poder compartirlo con quien se relaciona conmigo. Además, empiezo a desconfiar de la bondad de Dios, de que el Señor me pueda perdonar, y comienzo a abandonar la sana costumbre del sacramento de la reconciliación, y como creo que Dios no me puede perdonar, ¿como voy a perdonar yo?. Y como no puedo perdonar, resulta que voy haciendo cuentas enormes con quien me hace daño, haciendo que mi corazón se convierta en un pozo de odio terminando también con mi caridad. Y cuando mi Fe esta practicamente muerta, mi caridad ya casi no existe, termino matando también la Esperanza, entonces ya solo queda el pecado,  me convierto en alguien con quien no se puede hablar, porque ya soy el Rey de mi vida, solo me veo a mi, y no a los que estan a mi alrededor. Solo me preocupa lo que yo pienso, y solo lo que yo opino es lo que cierto. No me importa como estan los demás, ni si por mi actitud estoy matando a quien esta conmigo, mi pareja, mis hijos, mi familia y conocidos, yo y solo yo soy el importante.

Sin embargo, cuando he sido capaz de perdonar, de confiar en el prójimo, de compartir mis pensamientos, y hacerlo por Amor a Dios, he sido más felíz, he amado más a mi prójimo, a mi pareja, a mis hijos, a mis hermanos. He abierto mi corazón al Señor, y el me ha guiado, me ha hecho caminar por su senda. Cuando aún con las cruces he sido capaz de seguir caminando y seguir amando al Señor, he sido capaz de, aun estando siendo probado en la paciencia continuamente, conseguir hacer la voluntad del Señor, que es la de amar y tener caridad al prójimo, entonces actúo como San José, que se fió de la palabra del Señor, que se entregó para salvar a Jesús y a María, olvidandose de si mismo.

Dios os Bendiga.

No hay comentarios:

Publicar un comentario