miércoles, 5 de diciembre de 2012

"Me da pena esta multitud, ... están conmigo y no tienen qué comer."

El Señor nos regala hoy en la misa, el evangelio de la multiplicación de los panes y los peces. Tienen hambre y los alimenta, multiplicando ese poco alimento para darles de comer para fortalecer su cuerpo.    Pero realmente el Señor no ha venido a llenarme el estomago de manjares y alimentos, que realmente son necesarios para susistir en este peregrinar. Lo que realmente quiere el Señor es alimentar mi espíritu. Enseñarme en su palabra, que El vino para darme lo que necesito, para llenarme de su Amor, que es verdadero alimento, no para esta vida, sino para la eterna. Hoy por hoy, el Señor sigue triste, pues aún le sigo buscando, pero muchas veces equivoco el verdadero fin del Señor, pienso que el me solucionará todos los problemas que en esta carrera podemos tener, que los obstáculos de la vida,  los va a solucionar todos, y no es así. Es más, el Señor permite algunos de esos obstáculos, para llamar mi atención, para que me de cuenta que no soy autosuficiente, que necesito del Señor para terminar esta carrera. Dios padre no le evito sufrimientos a su hijo Jesús, ¿Por que había de evitármelos a mi?. El camino hacia el cielo esta repleto de sufrimiento, este es el camino del Cristiano, pues así fue el camino del Señor. El Señor, en muchas ocasiones, me da respuesta a mis dudas, con su palabra, guardándola en el corazón para cuando llegue el momento. 

Un ejemplo de ello es lo sucedido recientemente,cuando alguien, prácticamente me tachó de fanático religioso. Me llegó a llamar ignorante por mis creencias, por comentar que el Señor es el alivio de todos los males. Y entonces, ayer, Jesucristo, me dice que seré perseguido por ir detrás del Señor. Y a continuación nos dice que el se revelará a los humildes, y ello me dió fuerza para seguir caminando junto al que me da la fuerza para continuar en esta marcha por el desierto. Que nuestro Señor Jesucristo y su madre, Nuestra Señora me ayuden, me guien y me acompañen siempre, para que cuando caiga, sepa volver a ponerme de pie. 

Que Dios os bendiga. Alabado sea Jesucristo.

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