miércoles, 28 de noviembre de 2012

"Todos os odiarán por causa mía, pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá"

Debemos dar gracias al Señor, por que aun en un país como este, somo perseguidos, hoy por hoy no nos piden la vida física, pero sí estamos continuamente señalados y marcados por nuestro corazón cristiano. El Señor ha permitido que vivamos en este país y se ha puesto en nuestro camino para indicarnos por donde hemos de caminar. El nos da la fuerza necesaria para seguir dando testimonio de Él con nuestras obras.  Somos iglesia de Dios, somos cuerpo de nuestra cabeza Jesucristo, y el fue perseguido y acosado por los judíos de su tiempo, y nosotros seremos hostigados por la sociedad actual que no cree en Dios, no cree en el amor del Señor, pero que tampoco nos quieren dejar a los demás vivir nuestro amor libremente. Debemos dar testimonio de Jesucristo
con nuestras obras, y respondiendo al mal con bien. No es cuestión simplemente de poner la otra mejilla, sino de responder a las injurias y maledicencias con amor y silencio. Jesús acepto su cruz por amor al padre, así igual nosotros debemos aceptar la nuestra abrazándola con fuerza. En el trabajo, en la familia, en la sociedad en general, cada vez más gente se aparta del amor de Dios, pero no por odio, no por rencor, sino muchas veces por desconocimiento, y por que nosotros, los propios cristianos no lo hemos sabido proclamar. En muchas ocasiones nos hemos dedicado simplemente a darnos golpes de pecho, a rezar en nuestras intimidad, pero no hemos sido capaces de amar al que nos ha hecho daño, o simplemente no hemos sabido dar una palabra de alivio al angustiado, o acompañar al enfermo en su dolor. Urge dar pruebas de nuestro amor al Señor en el prójimo para que esta sociedad cambie. El Señor nos lo pide, no solo nos lo pide, sino que además nos dice, que si lo hacemos el nos protegerá, el nos acompañará, y salvará nuestra alma para la vida eterna, que es lo que al final tiene valor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario