- «No temas, sigue hablando y no te calles, que yo estoy contigo, y nadie se atreverá a hacerte daño; muchos de esta ciudad son pueblo mío.»
Tomando estas palabras que el Señor le suscita a San Pablo yo hago una reflexion, teniendo en cuenta que me han enseñado que toda palabra que se proclama en la Santa Misa viene para mi, me pregunto si realmente mis obras hablan por mi, pues son mis obras las que deben dar testimonio de que Cristo está vivo.
Pero no solo con mis obras habré de testimoniar mi fe, sino que en ocasiones también de palabra habré de hablar de las maravillas que Dios hizo en mi vida. El cristiano debe ser la herramienta que Dios tiene para darse a conocer y no debemos nunca evadir nuestra responsabilidad. Cierto es que en ocasiones mis obras no son todo lo santas que deberían y eso me retrae para decir abiertamente que soy Cristiano, pero es que los apostoles también tuvieron que seguir un camino, que no siempre fue perfecto. San Pedro y las negaciones, San Pablo y la persecución a los primeros cristianos, pero luego supieron dar razones de su Fe. Por eso el Señor me pide hoy que sea altavoz de su palabra, que no esconda mi condición, que anuncie al mundo que Dios es bueno y que al igual que a mi me cambió puede cambiar a cualquiera que le busque con sincero corazón
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