lunes, 17 de junio de 2013

OJO POR OJO

"OJO POR OJO"
¿Que hubiera pasado si el Señor hubiera llevado a término está ley judaica conmigo?, ¿si me pagará mis pecados con la misma moneda? ¿Que hubiera pasado si al acercarme a pedir perdón al sacramento de la penitencia el Señor me hubiera menospreciado? Si el Señor no me hubiera acompañado cuando lo necesité, si  me hubiera dado la espalda en mi caminar por la vida.
El Señor ha hecho todo esto por mi, y de igual modo yo debería hacerlo por mis hermanos. Jesús murió por amor a mi, murió por mis pecados, siendo Dios, teniendo el mundo a sus pies, bajo para ser humillado como hombre y enseñarme y ser ejemplo de lo que debe ser mi vida.
El Señor permitió y aceptó el ser flagelado, y coronado de espinas, permitió ser insultado y ultrajado, acepto morir en la cruz por mi, por amor a esta criatura que no merecía nada, y muriendo en la cruz, pidió al padre que me perdonará de mi ignorancia, que perdonara mi pecado, porque era yo quien le estaba crucificando. Era mi pecado el que le subió a la Cruz. Pues ahora me toca a mi subir a mi cruz, aceptarla sin queja, sin protesta, debo pedir al Señor que fortalezca las virtudes que me son necesarias para acometer las dificultades y tratar con caridad a los que me rodean, poner la otra mejilla, acompañar en la soledad al que lo necesita, ayudar al que tiene menos que yo y servir al que necesite mi ayuda.

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